lunes 24 de octubre de 2011

La superficie de la tierra no es un solar


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    Suelo de la plaza de Isabel II, en Madrid, reciéntemente reformada.

El Barón Rampante, genuino personaje creado por Italo Calvino, decidió un día, viendo lo que se avecinaba, subirse a los árboles y no volver a pisar la superficie de la tierra jamás.


La superficie de la tierra, ese precioso bien sobre el que no tenemos más remedio que apoyarnos los demás, se ha convertido en estas últimas décadas en una mercancía que ha generando gigantescas desigualdades. Gran parte de la culpa de este fenómeno la tiene, junto a la codicia generalizada, precisamente la ley que lleva su nombre, la del Suelo, que legalizó la especulación como el sistema de producción habitual.

Con el lápiz bien afilado, viene pintando alegremente el técnico competente (o incompetente, en la mayoría de los casos, pues en muchos casos es apartado de estas decisiones por el poder político) sobre el plano líneas y manchas de color que representan respectivamente límites entre distintos suelos y sus usos correspondientes: aquí unas vivienditas, por acá el colegio, la industria un poco más allá, oficinas para trabajar, y que no falten superficies comerciales, que ya se sabe que es muy necesario comprar. Clasificando suelo se ha ido dando forma al territorio y a la ciudad.

Bien, pues este inocente mecanismo, la clasificación de suelo, es el origen, o al menos uno de los orígenes, de la famosa burbuja inmobiliaria que sobrevuela, etérea, sobre nuestras cabezas, por haber dado curso legal al celebérrimo pelotazo, que en el fondo se basa en resultar agraciado por la clasificación de marras. La línea y la mancha clasificadora se convirtieron desde sus inicios en un instrumento perverso, que distanció para siempre al rico del pobre, generando un sinfin de pícaras corruptelas.

Si bien hay que decir que la Ley previó mecanismos de compensación para equilibrar derechos y obligaciones de los propietarios, han resultado más que insuficientes por tener alcances muy locales. Por poner un ejemplo, en Almería se han creado dos mundos distintos. Los ricos son los de El Ejido, cuyas parcelas recubiertas de plástico, han generado multitud de dinero. Los pobres son los del Cabo de Gata, cuyas superficies transpiran bien a gusto protegidas por ser Parque Natural.

Es necesario que el suelo sobre el que nos apoyamos todos se regule de forma más justa, porque está claro, visto lo visto, que el adorado mercado no lo hará jamás. Sería muy útil tener leyes más equitativas para convertir la superificie de la tierra en solar.

en cualquier caso, no tengo más remedio que envidiar al Barón Rampante, que subido a un árbol se mantuvo siempre alejado del suelo, clasificado o sin clasificar.

miércoles 6 de julio de 2011

Madrid, su río, y la bicicleta

Gallardón y su equipo en bici por el anillo ciclista
En París están celebrando el viaje 100 millones en su sistema de bike sharing, Velib, que permite a residentes y turistas usar una bicicleta para desplazarse por la ciudad. En muchas ciudades del mundo, desde Barcelona hasta Pekín, se puede usar una bicicleta como medio de transporte. En Seúl están muy contentos, porque han llegado a los 100.000 viajes,

lunes 20 de junio de 2011

Los buzones de Correos

Buzón del Palacio de Comunicaciones
En los buzones de Correos late el corazón de Madrid, o al menos uno de sus corazones. En su diseño se resume la obra de Antonio Palacios, que fue el arquitecto que definió la imagen de la ciudad a lo largo de la primera mitad del sigñlo XX, al proyectar edificios como el propio Palacio de Comunicaciones, el Banco del Río de la Plata que hoy ocupa el Instituto Cervantes (y destroza con sus espantosos globos con palabras para festejar el Día del Español), el magnífico Círculo de Bellas Artes o la decoración del Metro, incluídas sus bocas de hierro negro y su logotipo.

sábado 18 de junio de 2011

La forma de la ciudad

Florentino Pérez con sus 4 torres
Muchas veces me han preguntado cual es, de las 4 torres que se construyeron sobre la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid, la que más me gusta, y nunca he sabido qué contestar a la pregunta, porque ninguna de ellas me parece mejor que la otra. Desde el punto de vista arquitéctonico, quizás tenga razón Iñaki Ábalos al señalar la Torre Sacyr de Rubio y Álvarez-Sala como la única que tiene cierto interés, ("brillante ejercicio realizado por el estudio madrileño"), pero creo que tiene razón al afirmar que "el resultado se caracteriza por con su cansino repertorio propio de una ciudad mediocre, sin capacidad de emocionar".
Más que el valor arquitectónico, que depende de la mayor o menor pericia del arquitecto a la hora de realizar su ejercicio, y que beneficia en su caso fundamentalmente a los usuarios de la torre, pero que en lo que respecta al espacio público se ve absorbido por la mediocridad del conjunto, me interesa el significado de las torres como símbolo de una época, como forma resulante de una manera de hacer las cosas, que ha triunfado durante los años 90 y primeros 00 pasados, y que ahora se empieza a ver con cierto, digamos, recelo, desde la distancia.
La  huella que han dejado en Madrid las 4 torres no es otra, como ya está previendo el lector, que la representación literal de la primacía del poder económico sobre cualquier otra circunstancia. Igual que en la forma de los ensanches de las ciudades europeas se puede leer el gusto por el confort de la burguesía generada por la revolución industrial en el siglo XIX, o en la de la Gran Vía la alegría de la belle époque, las 4 torres son la imagen que quedará para la historia de la época en que lo único que contaba era la pasta, de que la ciudad se hacía para ganar dinero, para generar plusvalías.
Me viene todo esto a la cabeza porque hace poco leía en una entrevista a Ángel Cappa, que decía que el Real Madrid "es puro negocio". Las 4 torres de Florentino Pérez se han quedado en eso, en una representación urbana del puro negocio. Se leerán como la forma que tomó la especulación financiera de una época en que prescindió de la necesidad que tenemos las personas de sentirnos emocionadas.

jueves 9 de junio de 2011

Ciudad clásica, ciudad digital

Ágora romana en Atenas
El 15M se sumerge de nuevo en la ciudad digital. Los acampados se retiran. Ya no son noticia desde hace tiempo, y menos aun desde que que los portavoces del colectivo que organizó la marcha inicial salieran a la luz para anunciar sus nuevas convocatorias, y ya de paso aclarar que no están directamente vinculados a los ocupantes del espacio público, aunque por supuesto les apoyen.

jueves 26 de mayo de 2011

La piscina de La Latina, un ejemplo de falta de democracia (real)

El vacío que dejó la piscina de La Latina
demagogia.

(Del gr. δημαγωγία).

1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.
2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.

Definición del diccionario de la RAE.

La piscina pública de La Latina desapareció un día. Con fondos públicos del calamitoso Plan E, proporcionados por el Estado, el Ayuntamiento la demolió en un santiamén. Era la única piscina que había en el barrio. Allí iban a nadar todos los días vecinos de todas las edades. Tenía unos ventanales gigantescos que en verano se abrían, y dejaban entrar el sol, era una delicia. 

La cuesta de Moyano


MOYANO NIGHTS from Juan Rayos on Vimeo.

Más surfing in the city. He vuelto a ver el que puse el otro día, y se ve la Puerta del Sol vacía, que tampoco está nada mal.
Qué buenos videos haces, Juan Rayos.